Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en Londres vivía una niña llamada Lucia que creía en las hadas, pero su padre le decía que las hadas no existían, hasta que un día se tuvieron que trasladar a un pueblecito llamado Valle perdido.
La niña como creía mucho en las hadas les construyo una casita y la dejo en su jardín para que ellas pudiesen quedarse a vivir. Un día campanilla y su amiga perlita que eran hadas, entraron para ver cómo era la casita por dentro. De repente las hadas oyeron unos pasos como de humanos y perlita salió corriendo de la casita, de golpe se cerró la puerta y campanilla se quedo dentro, pelita intentaba abrir la puerta pero se había quedado atascada, entonces campanilla le dijo, que se fuera a decírselo a las otras para que vinieran a ayudarla. Cuando la niña llego miro por la ventana de la casita y se encontró un hada, no se lo creía, cogió corriendo la casita de hadas y se fue a su casa. Cuando llego se lo quería contar a su padre pero estaba ocupado. Cuando ya estuvo en su habitación la puso en una jaula para que no se marchara y le decía que no le quería hacer daño. Perlita había ido a pedir ayuda a las otras hadas y cuando justo iban a salir a por campanilla se puso a llover, entonces tuvieron la idea de construir un barquito. Lucia abrió la jaula y campanilla salió volando, al final como campanilla la entendía vago y vio que no le quería hacer daño y se hicieron amigas. Las otras hada fueron a por campanilla, cuando llegaron a la casa no contaban con encontrarse con un gato, de repente lo vieron y subieron corriendo por una escoba y se pusieron encima de un armario. Cuando estuvieron encima del armario con sus polvos mágicos se fueron volando hasta la segunda planta. Vieron a campanilla que estaba hablando con la chica y…
¡Paula! Paula era una niña que vivía en Costa Rica y le gustaba mucho leer cuentos de fantasía. De repente se dio cuenta de que su padre la estaba llamando, cuando bajo le dijo que por qué no contestaba y le dijo que estaba leyendo un cuento que le gustaba mucho y no se había dado cuenta de que la estaba llamando. Paula le pregunto que por que la había llamado y le dijo que se pusiera el pijama y se fura a la cama. Cuando subió se puso el pijama se fue a la cama, cero la luz y mañana “será otro día.”
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