-Menos mal hija. Pensabamos que de esta no salias.
-Que tonta eres mamá! - Ladee la cabeza, mostrandome avergonzada. - ¿Dónde esta Jay?
Entonces todos se que daron mudos, con las mejillas enblanquecidas. Algunos bajaron la cabeza con resignación. Un escalofrío me recorrió la espalda. No podía ser bueno:
-Jay, murió en el accidente. Lo siento... - Dijo mi mejor amiga, con la mirada perdida en el suelo.
En ese intstante, todo fue balnco y negro. Un frío desolador lleno la habitación. No fui capaz de reaccionar. Estaba claro... Todo se había acabado para mi.
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