Yalil, con un simple gesto aprovatorio, pidió cuscus por los demás, y el camarero les informó de que no tendrian que esperar demasiado, a Yaril le gustó la noticia, y añadió que estaban hambrientos.
El camarero le devolvió una sonrisa diciendole que eso era lo único necesário para venir al restaurante, y Yaril, le dió las grácias con una cálida sonrisa.
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