
Estoy tan enamorado
de una gitana morena,
esa que cuando me baila
se me quitan las penas.
La miro y no me mira
es para mi una condena.
Su primo a venido
a hablarme apenas
que la camela, que la
vuelva pedir aunque
su madre no quiera,
me tiene loco perdido
esa gitana canastera.
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